viernes, 25 de septiembre de 2009

Historia de la Universidad Argentina... entrevista a Pablo Buchbinder

UN LIBRO SOBRE LA HISTORIA DE LA UNIVERSIDAD ARGENTINA. ENTREVISTA A PABLO BUCHBINDER
UNA MÁQUINA DE EXPENDER TÍTULOS, UNA INSTITUCIÓN QUE DEFIENDE CON ORGULLO SU CARÁCTER MASIVO Y GRATUITO, UN SISTEMA CON UNA INFLUENCIA LIMITADA SOBRE LA VIDA CULTURAL Y EL DESARROLLO CIENTÍFICO DEL PAÍS, SON ALGUNOS DE LOS TEMAS QUE PLANTEA EL HISTORIADOR PABLO BUCHBINDER EN SU LIBRO HISTORIA DE LAS UNIVERSIDADES DEL PAÍS.
La perspectiva histórica de Pablo Buchbinder, en su libro Historia de las Universidades Argentinas recientemente publicado por Editorial Sudamericana, permite acceder a las distintas miradas que se realizaron y se realizan sobre el sistema universitario nacional. Buchbinder es doctor en Historia de la Universidad de Buenos Aires y se desempeña como profesor en las universidades de General Sarmiento y Buenos Aires. “Las reformas del 18 tendían otorgar el control de las universidades a quienes protagonizan la vida académica, pero hoy el control está en manos de ese pequeño sector de profesores concursados”, asegura y abre la polémica.Una de las características más estables del sistema universitario nacional que se percibe en el recorrido histórico que usted realiza en el libro es la hegemonía de un modelo profesionalista.El sistema universitario que surgió a partir de la ley Avellaneda, en 1885, estuvo orientado claramente hacia un modelo profesionalista. La universidad funcionaba como la institución del Estado que acreditaba la aptitud de un individuo para ejercer una profesión liberal. Sin embargo, en ciertos períodos, como el de 1955 a 1966, o en parte de la década del 20, la gravitación sobre la vida cultural fue muy importante. Creo que en los últimos años se ha revertido positivamente esa situación. Los actores universitarios tienen hoy una fuerte presencia en los debates públicos. ¿Ese modelo profesionalista era impulsado por las elites políticas?No, no fue una orientación que las propias elites políticas le dieron a la Universidad, sino que fue resultado de la demanda de quienes estaban en condiciones de recibir servicios educativos de las universidades. En ese período, el prestigio y los ingresos que obtenían los profesionales liberales eran muy altos. Pero había un fuerte cuestionamiento de un sector muy importante de las elites que conducían al país y a las universidades, porque consideraban que era un modelo insuficiente, que no producía aportes al desarrollo cultural y científico de la Argentina, ni contribuía a la creación de una identidad nacional, ni a una formación adecuada de la propia elite política. Uno de los intentos por revertir ese modelo se cristalizó en la creación de la Universidad Nacional de La Plata, donde se buscó superar esa dicotomía entre universidad científica y universidad profesional y se planteó la necesidad de una utilización sistemática de los conocimientos científicos con la meta de contribuir al desarrollo económico del país.¿Cuál era la mirada de los reformistas del 18 sobre ese modelo profesionalista?La idea de revertir el excesivo profesionalismo era uno de los aspectos que los hombres de la Reforma tomaron como uno de sus objetivos, porque querían darle a la universidad un protagonismo mayor en la vida científica y en el desarrollo cultural del país. Los otros objetivos tendían a darle el control y la dirección a quienes efectivamente protagonizaban la vida académica, es decir, a sus profesores, sus estudiantes y, en algunos casos, los diplomados. Este proceso es mucho más fuerte en Córdoba que en Buenos Aires, donde ya se había realizado una primera reforma de los estatutos en 1906. Uno de los aspectos tal vez menos conocidos de la historia universitaria es que la plena gratuidad recién se logra durante el primer gobierno peronista.La universidad se masifica en Argentina a partir del peronismo, hasta ese momento seguía siendo una institución de elite. Se establece la plena gratuidad de la enseñanza superior y, posteriormente, la supresión del examen de ingreso. De esta forma, la matrícula universitaria durante los dos primeros gobiernos peronistas se triplicó. Esa conformación de un sistema universitario de masas, hay que señalarlo, es un fenómeno que se da en todo el mundo a partir de la posguerra. Hay una confianza muy fuerte en la posibilidad de que el conocimiento científico y tecnológico desarrollado en la academia pueda ser volcado al mundo del trabajo y de la producción. En ese espíritu se enmarca la creación de la Universidad Obrera. Durante la última dictadura militar se produjo un retroceso de esa universidad de masas. Sí, la última dictadura militar tuvo una voluntad concreta de achicar el sistema universitario. Consideraban que había que redistribuir la pirámide y privilegiar la enseñanza básica, porque entendían que el sistema universitario estaba sobredimensionado. En ese sentido, aplicaron dos mecanismos centrales para achicar el sistema. Por un lado, el arancelamiento; por otro, la política de cupos. Apuntaron sobre todo a achicar la matrícula de las grandes universidades, donde la reducción presupuestaria y la restricción del ingreso se produjo con mayor fuerza. De esta forma, aumentó la participación de las universidades privadas y de las pequeñas y medianas universidades públicas en la matrícula universitaria.- ¿Qué análisis hace sobre la situación de las universidades en los 90? El sistema universitario sufrió un desfinanciamiento muy fuerte, como el sistema educativo en su conjunto. Pero en muchos casos los universitarios defendieron sus recursos en la calle con mayor capacidad que otros sectores del sistema educativo. Durante la ola privatista de los 90, se peleó y se logró la vigencia de un sistema abierto, de ingreso amplio. No hubo restricciones ni arancelamientos masivos, como se pretendía desde ciertos sectores. - En cambio, sí se logró imponer una “cultura de la evaluación”. Hay que tener en cuenta que es un proceso general en todos los sistemas universitarios del mundo, en el que se marca el avance de toda una serie de organismos e instrumentos destinados a establecer sistemas de evaluación y, en algunos casos, también de acreditación de las instituciones de enseñanza superior. Las universidades han visto este proceso como un ataque a su autonomía, entiendo que con razón. De todas formas, es un poco temprano para hacer un balance sobre qué ha sucedido con este proceso. Es cierto que en el contexto de esa cultura de la evaluación se han privilegiado los aspectos cuantitativos sobre los sustanciales. - ¿Por qué afirma, al realizar un diagnóstico de la situación actual, que el sistema universitario sufre una crisis de representatividad como consecuencia de la conformación de una élite docente que se perpetúa en el gobierno de las casas de enseñanza superior?La agenda de la universidad de los últimos años se configuró mayoritariamente alrededor de los problemas presupuestarios y del desfinanciamiento que se sufrió durante los 90. En el libro trato de poner el foco también sobre otros problemas, relacionados con la vida política institucional de la universidad. Y un problema central es que en general los estatutos reservan el gobierno de la universidad, o por lo menos la mitad de los puestos, a los profesores titulares que han accedido a sus cargos por concurso. El problema es que, en la mayoría de las universidades argentinas, el porcentaje de los profesores concursados es extremadamente reducido. El proceso de sustanciación de los concursos demora años. - ¿Significa un retroceso acerca de las reformas del 18?Sí, las reformas del 18 tendían otorgar el control de las universidades a quienes protagonizan la vida académica. Pero hoy el control está en manos de ese pequeño sector de profesores concursados. Ese sistema de gobierno se ha convertido en un sistema de gobierno oligárquico, no democrático, que excluye a una parte sustancial del cuerpo docente de las universidades públicas. Las universidades deben cumplir con la responsabilidad de que sus profesores estén concursados o, al menos, darles el derecho de voto a los profesores interinos hasta que su situación se regularice.- Usted sostiene que la reversión del problema provendrá de la propia Universidad. Sí, porque la Universidad conserva hoy un sistema de valores que en general en la Argentina están en retroceso. En una sociedad imbuida por el éxito material, la universidad mantiene una cultura de la austeridad, del esfuerzo, del estudio, del rigor. Por Manuel BarrientosFuente: revista "Debate"Más información: www.revistadebate.com.ar

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